jueves, 19 de mayo de 2011

LA PATRIA HECHA A CABALLO: ARGENTINA SIGLO XXI

El país se hizo a caballo. Nuestros próceres levantaron montañas de chatarra reciclable para dar trabajo a los pobres. Así, con justicia social democrática en aquel entonces el pueblo se sintió orgulloso finalmente de su condición trabajadora. El pueblo era reconocido por un Estado progresista y una clase política comprometida con el progreso moral y económico de su país. (Manual de Historia Argentina, editorial Losgarca de hoy y de siempre, 2050).
ANTES DE VOTAR EN ESTAS ELECCIONES, FIJATE BIEN QUIÉN ES CAPAZ DE BAJARSE Y TIRAR DEL CARRO... BASTA DE TRACCIÓN A SANGRE, CORRUPCIÓN Y DEMAGOGIA!

domingo, 8 de mayo de 2011

TODOS SOMOS RESPONSABLES: ¿querés participar?

Todos queremos vivir en una ciudad limpia, justa, sin maltrato, cada uno de nosotros aporta su cuota para que esto sea o no realidad. No esperemos quejándonos a que la sociedad cambie. Vos y yo,todos, somos el cambio. Fotocopia y pega este cartel en tu barrio. Juntos y gradualmente podemos autoeducarnos. Por una ciudad libre de maltrato y suciedad, amiga de todas los animales, humanos y no humanos.

viernes, 6 de mayo de 2011

Justicia Social: "CABAYITOS" para todos

Viviendo en el país de la esperanza eterna
calles sin ojos
ilusiones de adrenalina desnutrida
mundos paralelos, algo molesta
che pibe, despertá, despertame.
Egos inflados se apiadan de tu calvario,
Pompeya: el puente de la evasión
mientras el látigo hace injusticia por mano propia, viviendo en el país de la esperanza crónica. MN

lunes, 18 de abril de 2011

EL ESLABÓN IGNORADO


Cargan con mucho más que vigas, escombros, personas y botellas. Tiran del carro de nuestras miserias, llevan a cuestas nuestra corrupción e indolencia, son el último eslabón de una cadena de delitos y maltrato. LIBERALOS.

Por todos ellos, por todos los que nacen en cautiverio para ser usados en los carros y que cuando son viejos los envían al matadero por $1.000 para vender su carne a Europa, por todos nuestros amigos fieles, que historicamente nos han ayudado a ganar nuestra Independencia, queremos la LIBERTAD PARA CADA UNO DE ELLOS!!!
"La razón por la que no te gustaría que te golpeen, abusen de ti, te claven objetos, de aten o te arrastren es porque puedes sufrir. No porque puedes razonar o puedes hablar. Ponte en el lugar de los animales, ellos pueden sufrir, opta por el veganismo. No es tan difícil". Leonardo Anselmi, activista vegano.

domingo, 27 de marzo de 2011

Yo solo amo a mi mascota


No todo lo que brilla es oro
YO SOLO AMO A MI MASCOTA
por Mariana Nirino
Hace poco conocí a una persona por chat que me comentaba cuánto le gustaban los animales, se expresaba con mucho cariño sobre su perro, y se mostraba indignado ante el maltrato hacia los animales. Pensé que teníamos sentimientos e inquietudes en común por lo que accedí a tomar un café. Al encontrarnos, luego de un rato, la conversación adquirió más soltura y salió el tópico pasatiempos. Quedé boquiabierta porque me comentó naturalmente que uno de los suyos era la caza, de liebres y codornices, que cazaba para comer u obsequiar a personas de bajos recursos (muy solidario). Más aún, uno de sus deportes más excitantes era la caza de tiburones, en este caso con orgullo me aclaró que solo los marcaba, y nunca los mataba. Su amado perro, un pointer, perro de raza de caza, lo acompañaba en sus odiseas, en una de las cuales se desmayó exhausto: “casi me muero, cargué al perro sobre mis hombros 5 km hasta encontrar una veterinaria, pensé que estaba muerto, pero había tenido una hipoglucemia, tuve que cambiarle la dieta, aquel día no seguimos cazando”. Por supuesto, al señor nunca más lo volví a ver, aunque seguía diciéndome que a pesar de lo que yo pensaba él amaba a los animales.

Una paradoja que siempre me llamó la atención es la de las personas que “adoran” a sus mascotas, pero no muestran interés activo por los derechos de los animales. Hasta hace poco no podía comprender como es que llenan de besos a su labrador, y ponen moñitos en la cabeza de su yorkshire pero no se les mueve una pestaña ante un perro abandonado, un pájaro enjaulado o un caballo explotado. En realidad, no había que excavar demasiado para encontrar la explicación a tal aparente contradicción. Todo es una cuestión de malos entendidos del tipo que suelen suceder a menudo en la comunicación humana. Esto se debe a la ambigüedad del lenguaje, que permite que en ocasiones usemos los mismos términos que el otro usa y estemos aún así hablando sobre cosas distintas.

Confusión de términos
La expresión inglesa pet define con exactitud el término mascota: “animal domesticado que se tiene por placer no por su utilidad”. La traducción al castellano sería animal doméstico familiar, pero se ha popularizado el término mascota que proviene del francés mascotte y define a persona o animal que por traer buena fortuna, sirve de talismán. Es por ello que en la actualidad, las sociedades protectoras de animales han establecido como políticamente más correcto denominar a las mascotas como animales de compañía bajo la custodia de un guardián humano, distinguiéndolos claramente de los domésticos, puramente utilitarios. Para la mayor parte de los occidentales, la función de la mascota es precisamente la de su inutilidad para cualquier cosa que no sea el propio placer, en el mejor de los casos, de su compañía. Así, un animal de compañía o mascota, es un animal doméstico que no es forzado a trabajar, ni tampoco es usado para fines alimenticios. Sin embargo, para el hombre primitivo, el fin de mantener un animal tenía como objeto su posterior utilidad ya que no existía el concepto de mascota en las primeras sociedades agrícolas.

Una expresión más amplia es la de animales domésticos, es decir, aquellos que han sido adaptados para su aprovechamiento en las distintas actividades humanas: alimentación (vacas, ovejas, cabras, cerdos, abejas y gallinas), abrigo (ovejas, gusanos de seda), fuerza de trabajo (bueyes y asnos), defensa (perros), transporte (caballos y camellos), comunicaciones (palomas), deporte (caballos de carreras, galgos y halcones), ciencia (cobayas) y ocio (gatos, peces de acuario).

En los conceptos anteriores, los derechos de los animales no son necesariamente incorporados, y sí negados, puesto que la domesticación en este sentido implica una cosificación del animal. Según explica en su glosario la Organización Internacional Libera, la cosificación es el proceso por el cual, a través de una visión antropocéntrica del mundo, los animales domésticos, tanto los considerados mascotas, como los considerados animales de producción, son tratados como seres sin derechos y su categoría social es rebajada a las de las cosas. Por ejemplo, el animal de compañía es rebajado a la categoría de juguete, o la vaca lechera, a la de máquina de producción de leche.

Adoro a mi mascota… lo demás no importa
Existe una tendencia de las personas a humanizar a sus animales de compañía y está estudiado en Psicología humana y veterinaria que esta actitud vuelve al vínculo afectivo nocivo tanto para la persona como para el animal. El ser humano moderno ha tenido la tendencia de colocarse en el centro del planeta, y hacer uso de él como si fuera su dueño, relacionándose con el resto de las especies como si fuera su rey. Muchos relatos religiosos avalan esta visión. Sin embargo, no sucede así en las cosmogonías de los pueblos originarios. A lo primero se le llama antropocentrismo (al que considero estrechamente vinculado con el humanismo) y a lo segundo, especismo. De estas posturas derivan, en parte, la actitud de muchas personas de concederle derechos humanos a sus animales de compañía, creyendo que así están respetándolos.

El Movimiento Animalista mundial justamente lucha por que se le de a los animales los derechos propios de ellos, es decir, no el de tener el mejor acolchado del petshop, si no, por ejemplo, derechos a vivir en su hábitat, disponer de la alimentación adecuada, gozar de su derecho a la libertad de movimiento e interacción con la naturaleza, el derecho a no ser torturados.

Es justamente aquí donde radica la diferencia del sentido que cada persona da a su expresión “pero si yo también amo a los animales”. No dudo que mi amigo cazador los ame, claro, pues satisfacen su deseo de divertimento; no dudo que el adolescente ame a su pitbull musculoso al que lleva suelto sin importarle el resto de los perros, claro, satisface su necesidad de reafirmación; tampoco ya desconfío de los mimos que Josefina prodiga a su cachorro de labrador, así canaliza sus deseos de maternidad y además se posiciona socialmente con una raza que encanta y goza de buena reputación.

Para quien realmente está compenetrado con los derechos animales, la diferencia entre especies ya no importa, su lucha es por un ideal de convivencia justa para todos, sin justificar los abusos y sometimientos que ejerce el ser humano sobre otros. Para los animalistas, el planeta ha sido creado para albergar con dignidad a todos los seres. ¿Hacen falta más explicaciones? Como dicen los dichos populares: “hay amores que matan” y “para quien realmente no está atento mil explicaciones no le bastan”.

 Leer más: http://www.lavanguardia.es/vida/20110305/54122342005/conciencia-animal.html
http://www.liberaong.org/conceptos.listado.php http://ntrzacatecas.com/secciones/salud/2010/12/20/humanizacion-causa-dano-psicologico-a-mascotas-y-duenos/ http://www.marietan.com/material_psicopatologia/adoctrinamiento.htm

sábado, 28 de agosto de 2010

Ventanas del Alma












Mira en tus ojos al espejo, tan extraño como soñar con uno mismo.
Ensaya estrategias para hablar.
Cerraduras espiando. Huidizos, tontos, pícaros, melancólicos, inteligentes, fríos, hay miles. Observa uno por uno, adivina.

Muero por la mirada. Muero si la extraviara.
Ojos ciegos, busca y encuentra
en el iris a su dueño.
Cerraduras espiando.
Párpados cansados.
Pestañas que siguen esperando.

Vacíos, fríos, torpes,
Nítidos,
Totalmente neutrales,
Ojos comprometidos.
Todavía inocentes.
Minados de terror.
Cobardes, mentirosos,
Extraviados.
Ojos digitales, metálicos.
Ojos de inundado,
Ojos de refugiado. De soldados.
De político, como de pescado.
Ojos de muñeca, vidriosos y sin problemas.
Cejas depiladas, cejas enmarañadas
Cejas con canas, cejas caídas, fruncidas y asombradas.

Inventa palabras cuando tu repertorio quede corto.
Nadie sabrá, pero al menos te entenderán.


MN

miércoles, 28 de julio de 2010

¿Quién dijo que somos superiores? ¿Nosotros?

Y en tal caso … eso nos da derecho a provocar sufrimiento y opresión a seres indefensos? La especie humana es la única en el planeta Tierra en tener el despreciable privilegio de convertir en esclavos a sus congéneres y a seres de otras especies. Cuando esto se hace en nombre de una supuesta superioridad basada en el obsoleto concepto de raza, se llama racismo; cuando se lo hace creyendo que un sexo es superior a otro, se denomina sexismo.
Al someter a otras especies en actos de crueldad y explotación, suponiendo que se tiene derecho a hacerlo por pertenecer a una especie superior, se pone en práctica el especismo.

Diferentes pero iguales
Nuestra vida cotidiana está llena de ejemplos de especismo. Cuando se inculca a los niños el ver animales fuera de su contexto, enjaulados, es comparable con el hecho de querer pagar para distraerse viendo presos humanos en una cárcel. En tal caso, esas personas están cumpliendo una condena por cometer delitos… ¿Por qué merecerían los animales de zoológico o de circo esa condena? ¿Por no hablar nuestro lenguaje? ¿Por tener necesidades o conductas distintas a las de nuestra especie? Desde pequeños, tanto en la escuela como en la familia principalmente, se nos enseñó a centrarnos únicamente en las diferencias entre nosotros y el resto de animales, sin valorar la posibilidad de que hubiera algo que nos convirtiera en iguales. Por ejemplo, que todos sentimos y experimentamos emociones. Los animales no sólo buscan naturalmente evitar el dolor sino que, como animales sociales, también buscan estados de bienestar y placer con arreglo a sus fines individuales o colectivos. No es nuestra inteligencia humana lo que nos hace querer vivir o sentir dolor, sino la capacidad para sufrir y disfrutar, algo que compartimos con los demás animales y que nos permite tener experiencias, convirtiéndonos a todos y todas en individuos con intereses propios.

Consecuencias que no hablan bien de “nosotros”
El especismo no sólo no considera los derechos de otros, sino que los niega de raíz por unas diferencias que se argumentan generalmente desde la razón: el hombre es el ser racional y por lo tanto goza del privilegio etnocéntrico de utilizar a los otros sin importar las consecuencias. Una de las más constatables es la explotación que sufren los animales (no humanos) para satisfacer los deseos de la especie humana: el hombre mata a los animales para comer su carne, para vestirse con sus pieles y crear mil formas de utilizarlos provechosamente como productos que no son de necesidad. Encierra a los animales salvajes para "conocerlos" o "conservarlos", para experimentar sustancias, para divertirse a su costa o para torturarlos hasta la muerte. El especismo le daría el "derecho" a los hombres de tratar al resto de las especies como meros objetos que están ahí en el mundo, para ser tomados, manipulados y abusados. Por otro lado, la sociedad especista también ejerce presión sobre aquellos que se revelan frente a esta perspectiva.

Las cosas por su nombre
El término "speciecism" fue utilizado por primera vez el año 1971, por el psicólogo inglés Richard D. Ryder en su artículo "Experiments on Animals". Cinco años después, es el filósofo australiano Peter Singer quien definió por primera vez el especismo en su obra Liberación Animal (1975) como "un prejuicio o actitud parcial favorable a los intereses de los miembros de nuestra propia especie y en contra de los de otras”. En esta obra, Singer hace una defensa de la capacidad de sentir dolor que compartimos con los animales, como única fuente de igualdad moral con ellos. En 1986 el término fue definido por el Diccionario de Oxford como "la asunción de la superioridad humana sobre otras criaturas, lo que lleva a la explotación animal." Pero la consideración de los derechos y sensibilidad de los animales no humanos ya era planteada en la Antigüedad por pensadores como Pitágoras, Plutarco o Porfirio. Incluso Plutarco llegó a cuestionar el hecho de matar y alimentarse de la carne de los animales. Es en los siglos XVIII y XIX que surgen numerosos autores con inquietudes filosóficas acerca de la preocupación moral por los animales, entre ellos el prestigioso Jeremy Bentham, quien aborda la cuestión de los animales como sujetos de derecho en Introduction to the Principles of Morals and Legislation (1780).
Bentham, al considerar la validez moral de los animales no humanos, expresa: “No debemos preguntarnos: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sufrir? (…) si un ser sufre, no puede haber justificación moral alguna para negarse a tener en cuenta este sufrimiento. Al margen de la naturaleza del ser, el principio de igualdad exige que su sufrimiento cuente tanto como el mismo sufrimiento de cualquier otro ser.”
MN

viernes, 2 de julio de 2010

Cazador Cazado


Internet puede invitar a la infidelidad? Dicen los especialistas que a pesar de la negativa propia de todo adicto, los buscadores compulsivos de citas virtuales aún sin llegar a concretar encuentros íntimos se convierten en infieles de carne y hueso. ¿Por qué?
El psicólogo Giorgio Agostini especialista en temas de pareja, explica que en términos estrictos, se puede hablar de infidelidad a través de internet en la medida en que el compromiso establecido en la pareja se quebranta y transfiere hacia afuera, hacia un tercero, aunque esto no involucre la parte física. Porque de hecho la persona está con el otro, ocupa su tiempo, su pensamiento con el otro y expresa sus emociones, deseos. Establece un contacto, no físico pero sí psicológico y la infidelidad tiene esos aspectos sicológicos y síquicos, no solamente se trata de la relación sexual.

Infieles holgazanes

Si la infidelidad es una forma de no afrontar los problemas, un no compromiso como lo delata el origen de la palabra (del latín infidelis significa “falta al compromiso”) ejercerla vía Internet alimenta la falta de voluntad propia del infiel ya que se convierte en la más cómoda de las evasiones. El psicólogo chileno Rodrigo Farías investigador de las relaciones virtuales explica que “El adulterio virtual es de una comodidad absoluta, ya que ni siquiera hay que salir de la casa para consumarlo. Es de un acceso facilísimo, basta con decir que uno debe quedarse hasta más tarde trabajando en el computador, nadie te va a llamar por teléfono, no tienes que pagar hotel, es un escape mental en dueto".

La identidad perdida
Existen algunos atletas del affaire virtual que llegan a desarrollar ciertas estrategias de camuflaje, como creación de nicks encubridores. Pero el laberinto de redes de contactos crece y se interconecta tan vertiginosamente hoy día que en esta montaña rusa de links y conectados no solo se puede diluir la propia noción de identidad también las pruebas del delito dejan estela en el ciberespacio.

La mentira sostenida en el tiempo consume mucha neurona y a la corta o a la larga el ciber atleta comienza a perder control sobre su trayectoria de cazador. Su rendimiento laboral decae, se deterioran sus relaciones interpersonales reales, se vuelve irritable ante la frustración de vivir en dos mundos y en ninguno a la vez, y así fatigado deja pistas al alcance de la vista.
Si su pareja tiene deseo de ver lo que está ocurriendo y no mirar a un costado pronto tendrá, no sin sufrimiento de por medio, al cazador cazado. Un mail, un mensaje, una dirección de correo en un sitio de encuentros…y la triste realidad de un mundo interior escaso y gris.

Pregunta

¿Quién está detrás del clic y por qué tú estas de este lado? Se sincero o sincera, porqué estás buscando en la comodidad de tu pc cuando la vida real está en otra parte. Allí afuera hay ruido, humo y gritos pero también personas que han decidido comprometerse
con la vida.

MN

domingo, 7 de marzo de 2010

Con aires de arrabal




Atravieso aquel umbral en interminables minutos de indiferencia, mientras mi corazón palpita con la fuerza del puño en la puerta. Roble de antaño, lustrado, y el tiempo que pasa sin que nadie lo advierta. Insistencia de guapo, pero retrocedo unos pasos. En aquel buzón timbrado enmiendo el error. No fue en vano, y con un abrazo arrabalero encierro a dos desconocidos.
Por el angosto pasillo de baldosa gastada me cruzo tu mirada, compañera de barrio y milonga cansada. En tus besos y abrazos olvido lo solo que estoy en esta fiesta que pretende agasajarnos. Estás hecha una pebeta. Anfitriona y desafiante tus ojos negros no dejan de recriminarme la tardanza. Turbado te piropeo hasta el tobillo. Entre tanto gentío entretenido, sigo la marcha con la mirada perdida. De pronto, tres sílabas me llaman. De reojo los veo, en un rincón entre sombras y serpentina están Carlos y Etelbina. :-)

Siento el alivio de las caras amigas, esas que el tiempo nunca borró. Se diluye el temor que me embargaba por la ingrata sensación de cumplir años entre siluetas extrañas.
Para aguar el mal trance, los invito al patio.
Otra vez el público me intimida como navaja afilada. Sin perder la sonrisa los saludo con hombría. Confieso en chanza a mis amigos del alma el franco vacío ante tanto desconocido. Con el paso de las agujas aflora el baile en dos por cuatro. En aquella mesa alargada de mantel almidonado uno a uno van ahogando las penas en un vaso de tinto. Hasta que por fin, entre picada y picada, me encuentro a mí mismo siguiendo el ritmo de un tango que esta vez será inolvidable. MN

sábado, 6 de marzo de 2010

Lo que no se debe contar... encontrado en un cajón




relato de un momento en el que no pasa casi nada...

Martes y jueves, cita obligada. El resto de la semana se acomoda. Sé que me toca ir. Ya estoy ahí, aunque me hubieran llevado con los ojos vendados, el olor a hospital es inconfundible. A esa hora no hay mucho ruido por los pasillos. Todo es blanco y gris. Intento pegarme una sonrisa espontánea para darle un beso y que no note mi pena. Todavía no es la hora de la leche y está medio dormido, así que me siento en la silla de plástico blanco a esperar. Todavía entra bastante luz por las ventanas, y hay pocos pacientes en la sala. Otros acompañantes están sentados en la misma posición, la de la resignación. A todos, día más día menos, se nos agotan las ocurrencias controlando el goteo de los sueros. Sobre la pared giran las agujas del reloj, siempre a la misma hora y en la misma dirección. Le pregunto si quiere algo, me dice que quiere dormir y frunce los ojos para que el sueño venga. Mirá que están por traer el té, le contesto. Voy preparando la taza aunque sé que falta media hora. Vuelvo a sentarme y saco algo para leer. Pero es imposible, en el aire hay morfina. A lo lejos se sienten ir y venir los pasos de Aurora y de Sonia, las enfermeras de la tarde. Regreso los ojos al papel. A la cuarta línea me dice que le duelo todo y se quiere poner de costado. Lo ayudo a girar. Ahora los pasos son de Moreira, el médico. Los reconozco porque son más firmes y vienen apurados. Me asomo, nos saludamos al descuido como si ya nos hubiéramos visto. Sí, ya nos vimos, desde hace meses, siempre en la misma situación. Vuelvo a la silla.y miro el reloj, faltan veinte minutos para la leche. Cruzamos una sonrisa cómplice con la señora del de la 29, ella también tiene la taza preparada. Yo estoy en la 23. Me inclino sobre la cama y le acaricio la frente: - ¿Pá, te querés sentar? - No. Controlo el goteo y me quedo enfrascada en la botellita del antibiótico. Por momentos entran ráfagas de olores detestables que se pegan a la nariz.
Nos encontramos con los ojos, los de él todavía tienen vida, puedo verla en el fondo de su mirada. Me acuerdo de los de mi abuela cuando ya estaban llenos de infinito, eran distintos. Es tan fuerte y tan enigmático. ¿Qué pensará de mí, y de todos ahora? Parece dueño de una gran verdad que no quiere contar. La silla de ruedas está contra el rincón, arrumbada. La monto y empiezo a esquivar obstáculos, hago giros en el lugar como Gasalla. Es muy divertido y en la sala ya saben de esta debilidad. Pienso en todas las bacterias y virus que estoy recolectando del piso. Dejo de tocar las ruedas con mis manos. Miro alrededor, encuentro todo desordenado. La mesita de luz desbordada de objetos: dos botellas de agua mineral, pañuelitos de papel, toallitas higiénicas, alcohol en gel, el teléfono, la canasta con la fruta, dos latitas de Coca Cola (por las dudas), una de pomelo light, escarbadientes, edulcorante y el óleo. El cajón no cierra bien, asoman guantes, el cuaderno, cajitas de remedios. En la mesa para comer sigue esperando el tazón. Pienso en ir a buscar algo al quiosco. En eso escucho el carro. Inconfundible, parece un ejército de lata avanzando por el pasillo. Por la hora estimo que no es el de las curaciones. – Papi, llegó el té. Que alivio siento, llegó el té. MN

viernes, 5 de marzo de 2010

Furia y ternura



Furia.

Agazapada bajo los cascotes, se siente asfixiada. El hilo de luz y el filo de aire la atraviesan: dolor en lugar de alivio. Se engrosa, se acumula, multiplica. Comienza a vibrar y te convierte en roca. Te asfixia y palpita fuerte justo en el centro de tu corazón. Presiona sobre tus ojos, barre los razonamientos más sencillos, de un escobazo.
Hasta que la mesa no es más mesa, tu madre no es más tu madre, las escaleras ya no son. Todo alrededor perdió su contorno. Tu cuarto es una selva. Un puño apretado a punto de estallar, sin dirección.
En cualquier parte está el enemigo.
Oprime hasta estallar: big bang, es polvo de estrellas. Y te deja sin fuerzas. Ella que te hizo tan poderoso ahora te convierte en seda. Así es la furia cuando toca a mi puerta.

Ternura.
Es tan tímida que apenas la escucho.
Cuando logras tocarla se derrite en sueños. El mundo, un pañuelo en sus manos. Un viaje hacia lo intangible donde reinan sensaciones sin sentido, repletas de cosquillas, caricias, olor a masitas. Te dan ganas de ser bueno hasta el infinito y te entregas en su nombre porque nada puede ser malo.
Ella te envuelve y te desarma. Caminas sobre algodones, se parece a la anestesia. Te vuelves vulnerable. Es peligrosa, te endulza. Está a un paso del dolor.
La escucho y temo por su partida, pero si la tomo con más fuerza poco a poco se desintegra.

MN

jueves, 4 de marzo de 2010

Reflexión de la noche: organizarse para hacer el bien...


Desde una perspectiva budista, conviven en todo ser humano 10 estados de vida, que van desde el infierno hasta la iluminación, en el medio hay condiciones intermedias, grises, como la ira o la comprensión. Desde una interpretación personal, lo que naturalmente manifiesta el ser humano es el infierno, ya que para elevar el estado de vida hace falta un voluntarioso trabajo interno que la mayoría de las personas no está dispuesta a encarar (y no hablo de psicoanalisis por favor!!!!! no entiendo como hay personas que insisten en mirarse durante tanto tiempo el ombligo).
Así es que en la vida he aprendido, un poco tardíamente, que todos somos gris oscuro (culpables le dicen otros)... hasta demostrar lo contrario.

miércoles, 3 de marzo de 2010

"Hay que hacer un nuevo protocolo"


Entrevista a Osvaldo Canziani, su visión sobre el Protocolo de Kyoto. X Reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. EL DIARIO de la COP 10, Buenos Aires, 2004.

América Latina: Combatir la Vulnerabilidad

X Reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. EL DIARIO de la COP 10, Buenos Aires, 2004