Crowdfunding Ecológico: ¿El nuevo control ciudadano? - 10/04/2012
Para www.tumecenas.com
El gobierno ecuatoriano
quería explotar un yacimiento petrolífero bajo el Parque Nacional
Yasuní, con la consecuente destrucción de selva y emisiones de dióxido
de carbono. Pero ciudadanos de todo el mundo dijeron que No, a través
del crowdfunding, empresas, instituciones y particulares aportaron
fondos para preservar el ecosistema.
Fueron grupos de presión ambientales que propusieron la ‘iniciativa
Yasuní-ITT’ en el 2007, y el gobierno ecuatoriano rápidamente adoptó el
plan. Rafael Correa, presidente de Ecuador, le hizo una oferta al resto
del mundo. Debajo del Parque Nacional Yasuní, una de las áreas con mayor
biodiversidad del planeta, yacen 846 millones de barriles de petróleo
valuados en 7.200 millones de dólares. Si entre todos los países se
podía proveer la mitad de esa suma, el petróleo quedaría allí y la selva
sobre él permanecería intacta.
Aunque el financiamiento colectivo se mueve generalmente con pequeños
proyectos, una buena causa ambiental dio lugar a grandes inversiones.
Para enero de 2012, crowdfunding Yasuní llegaba a la suma de 100
millones de dólares. En la financiación colectiva participaron desde
individuos anónimos y figuras públicas hasta países, pasando por
fundaciones, gobiernos regionales de todo el mundo y empresas, con
aportaciones de cantidades muy distintas que al final resultaron en una
cifra suficiente como para detener, al menos por el momento, la
destrucción del bosque.
La meta actual es recaudar la totalidad de los 3.600 millones de
dólares para el 2024. Los fondos están en fideicomiso bajo las alas del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y se dedicarán a
estimular un cambio de matriz energética en Ecuador hacia fuentes
renovables, entre otros programas de protección ambiental y educación
social.
El gobierno ecuatoriano no podrá cambiar de idea sin consecuencias.
Existen garantías para los aportantes. La máxima, cada donación por
arriba de $50.000 da derecho a un certificado de garantía emitido por el
gobierno, de modo que si las autoridades ecuatorianas decidieran
explotar el petróleo de Yasuní, deberán devolver las contribuciones.
Aunque es cierto que la decisión de no perforar tiene un valor
financiero que a largo plazo puede sobrepasar los beneficios de la
explotación petrolera, el experimento ha dejado claro que son las
pequeñas contribuciones las que validan la hipótesis inicial del
proyecto: hay una comunidad internacional que valora los recursos
naturales lo suficiente como para pagar por su conservación.
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