Para la Revista Buena Salud de Abril de 2014
Un
trastorno frecuente en los perros se da cuando lamen o mordisquean de
forma insistente la piel de una zona concreta (generalmente en las
extremidades, en el rabo, y a veces en el área del muslo o ingles, en
los flancos detrás de las costillas). La conducta es compulsiva hasta la
autolesión, al punto de provocar úlceras en el tejido que con el tiempo
se hacen crónicas, provocan hiperpigmentación e infecciones
secundarias.
Algunas razas de perro como labrador y
golden retiever, fox terrier, doberman, ovejero alemán, gran danés,
mastín, setter son más proclives a estas psicodermatosis. En gatos, el
siamés las razas de carácter más nervioso o excitable.
¿Por qué se producen?
En
la gran mayoría de los casos, la presencia de una lesión en la piel
causada por una enfermedad preexistente que no está completamente bajo
control o que está pasando por un período de reagudización (aumento de
los signos clínicos), puede hacer que un animal con características
temperamentales (ansiedad, obsesión-compulsión, etc.) especialmente
predispuestas, por su bajo umbral para el dolor, tengan una tendencia a
perpetuar la lesión lamiéndola o mordisqueándola.
Comparado
con lo que nos pasa a los seres humanos en situaciones similares,
podemos deducir que nuestro perro sufre lo que se denomina parestesia o
sensación extraña (hormigueo, quemazón, frío, pellizco, cosquillas,
ardor, picazón, etc.). En muchos casos, la lesión deriva en una
infección que llega hasta el hueso, causando una respuesta inflamatoria
ósea que es difícil de curar.
Entre las diversas
enfermedades que pueden subyacer a la conducta automutilante figura una
variedad de trastornos de la piel (dermatitis crónicas, alergias) pero
también hipotiroidismo, alergias alimentarias, todas patologías que
evolucionan lentamente y a veces son de complejo control. En otros
casos, el disparador es dolor o sensaciones extrañas que incitan al
animal a buscar alivio lamiéndose o mordiéndose. La causa en estos casos
puede estar en lesiones de tipo traumatológicas (artritis, artrosis,
patologías discales, fracturas mal consolidadas), síndromes urinarios, o
neuropatías periféricas que muchas veces están subdiagnosticadas como
la compresión de las raíces nerviosas o del plexo cervical y lumbosacro,
y afectan la inervación de los miembros.
El diagnóstico
El
diagnóstico de la causa primaria del granuloma o dermatitis por lamido
puede ser difícil debido a la multiplicidad de factores y de etiologías
posibles. Un diagnóstico desacertado resulta en un tratamiento
ineficiente que no solo demorará la cura, incluso puede agravar el
cuadro. Entre los aspectos a evaluar en la salud de un animal con
psicodermatitis se deben contemplar su salud ósea, hormonal, el control
de parásitos y de alergias, el nivel de estrés.
Los tratamientos
El
tratamiento siempre debe ser múltiple, es decir, abordar la causa
primaria, la lesión dermatológica, traumatológica y neurológica y el
aspecto conductual. Para este último, se indica actividad física y
ejercicios de relajación y concentración, aumentando el tiempo de
esparcimiento y disminuyendo el tiempo que el animal pasa solo. También
se indica tratamiento del dolor y recuperación muscular mediante
fisioterapia. Los tratamientos suelen ser largos y requieren de un
compromiso firme por parte de la familia y del profesional a cargo.
ASESORAMIENTO:
Dra Médica Veterinaria Maria Virginia Mella
ESPECIALIDAD Terapia Física
MATRICULA 6929